lunes, 25 de enero de 2016

Me quemas

Quemas tan fuerte que dejo de respirar. Atraviesas mi piel, perforas mis pulmones.
Quemas tan fuerte que me abrasas y me dueles.

Sobran palabras
Bastan miradas, arqueos de cejas.
Me rozas,
me lloras
me quemas.

Oscuro entre bombillas
reluces más que ninguno
brillas por tus cristales tintados
negros como el carbón.

Me quemas, me abrasas, me quieres, me dueles
Me haces falta, te necesito para respirar
Dióxido de carbono, llamas y quemaduras.

Te quiero y me dueles,
un dolor bonito, oscuro y sombrío.

Nuestra forma de querer,
de pulirnos
de mejorarnos
de amarnos

Hasta que se me acaben las ganas
nunca
hasta que se me agote la respiración.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Te miro y no me encuentras.


Aquel que ríe último ríe solo,
¿me oyes llorar?
Búscame, no me encuentro
me he perdido en las cuarenta y ocho pecas de tu espalda.
Tengo miedo a saltar al vacío y no caer.
Quedarme en un recuerdo,
en el perfume que llevaba el día que te vi
el mátame que susurraste entre tu piel.
Deja de mirarme, no te veo.
Es la una de la madrugada y sigo donde me dejaste,
peca número treinta y dos.
Como un caminante por la luna,
Los satélites orbitando entorno a tu ombligo.
Aquí nunca es de día.
Qué noche la de ayer,
cantábamos algo de estar muertos por dentro,
bebías Paulaner,
y yo te la robaba
como te robé el tiempo de veinticuatro meses.
Mira al cielo,
todas esas estrellas nos han visto sin ropa.
qué vergüenza, piensas.
Me pongo celosa,
me he perdido en tus sábanas,
me he quedado a vivir aquí,
entre tus piernas.

Entre tus dudas y sonrisas.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Llega el invierno.

Invierno. La niebla ha cubierto toda la ciudad, hace frío. Una taza de té caliente, un café. Vale la pena sentarte un domingo con un amigo a contaros cara a cara qué tal la semana, sin teléfonos, sin estar pendiente de una pantalla luminosa que cada dos por tres se encienda.

Leer frente a una ventana, viendo cómo las gotas hacen carreras para ver cuál llega primero al suelo, el cielo oscuro y la música convirtiéndose en banda sonora del momento.

Nos hemos teñido de gris pero, ¿quién dijo que el gris fuese un color triste? Ser como tazas de té caliente que al respirar sale humo por nuestra boca, frotarse las manos y meter la nariz en la bufanda. Las calles llenas de luces de navidad, parejas felices de la mano riéndose, que suene la música de los bares al pasar.

Me gusta el invierno, las noches de manta y película, viendo sagas con palomitas. Compartir buenos momentos con amigos jugando a juegos de mesa, beber cerveza negra. Coger los pinceles y soltarlos nueve horas más tarde, olvidar que el tiempo pasa y desaparecer en tus pensamientos.

Me gusta el invierno, te quitas el frío con abrazos, achuchones, besos y risas.

jueves, 8 de octubre de 2015

Sentimiento intemporal.

Me enamoré del arquear de sus cejas cada vez que desaparecían en su pelo. De todas las veces que habíamos tomado un cola-cao en un bar con un piano. 
Me enamoré de la multitud de personas saltando al ritmo de una batería, del brillo de nuestros ojos en aquellas fotos cuadradas en las que tú siempre salías sonriendo. 
Me enamoré de las veces que no te vi vestido en camisa, de pensar en que algún día pueda verlo, de todas las veces que me prometiste que algún día me llevarías a todos esos sitios de los que hablábamos. 

Sinceramente, me enamoré de la vida, de tu sonrisa al otro lado del coche, de tus buenas noches mientras bajas la música para poder mirarte a los ojos. 

Me enamoré de aquel camino que lleva al faro de Santander a las doce de la noche, de las luces que se ven desde un campo a oscuras.

Me enamoré del sonido de una púa rozando unas cuerdas de guitarra, de la música a todo volumen y del sonido de los tiros de una play station. 

Me enamoré.

Sigo sin entender por qué existen los pretéritos indefinidos. 

Soy incapaz de establecer el verbo enamorarse en el tiempo, porque siempre lo estuve y siempre lo estaré.

Será un sentimiento intemporal.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Cómeme.

Odias verme con los labios carmín,
verme en tacones maquillada.

No te gusta ver cómo dejo mi piel
como si fuera de porcelana.
taparme los poros
y avivar la mirada.

-Quítate eso.
Dices inquieto.

tápate esas ropas y vístete con los ojos.

Cubriste de sonrisas
toda mi piel.

Parecía que iba a una cena de gala.
sin velas,
ni nada que llevarse a la boca,
salvo tus labios.

Te acercas y pasas la mano por todo mi rostro,
demacrado de tanto maquillaje,
polvos,
pintalabios.

-Vístete sin ropa. Quiero morderte el alma.
Arrancártelo a pedazos con la boca
y cuando termine,
recomponértelo.
con tantos besos como caben en tus arterias.

Y tonta de mí.
-Querer es doloroso.

Muérdeme el alma y trágatelo,
que se quede en tu cuerpo y no puedas echarlo.

Me quedo a vivir dentro de ti,
hasta que no puedas más.

Y acabes vomitando todas las mariposas que mi alma crió en ti.





jueves, 17 de septiembre de 2015

Nunca o siempre.

Resucitas cada vez 
que me clavo las agujas al recitar.
Al recordarte en camisa.
Al repetirme que no.

Resucitas en cada sueño,
ahogándome en orgasmos,
subiéndote la bragueta 
mirándome de reojo.

Siempre estuvimos muertos,
consumiéndonos.

Viendo cómo me deshacías besándome  el escote.
cómo tu saliva arrancaba
de cuajo
todos los recuerdos amargos

Ahogándolos.

En altas dosis de ti.

Mátame.

Nunca hemos estado vivos.

Víveme.






jueves, 10 de septiembre de 2015

Rápido.

El mar rendido a tus pies,
frío, diciembre

pero tú sigues sin camiseta,
confundes la nieve con tu piel
salvo por tus pecas.

Tus miles de pecas

Me rozas la barbilla,
con tus manos
te acercas

Deja de hacer frío en Finlandia.

No quiero despertar, digo.

Un minuto,
llevo sin despertar años.

viernes, 14 de agosto de 2015

Confesiones

Me gusta estar sola.
No me gustan las personas que te guiñan un ojo nada más conocerte.
Me quedaría a vivir en una biblioteca.
Adoro andar desnuda y quedarme mirándome frente a un espejo.
Soy una drogata del té.
Podría encerrarme días en mi habitación pintando
Obligo a la gente que me acaricie la espalda para quedarme dormida.
Venecia
Toco el piano para desestresarme
soy zurda.
No me gusta la fiesta.
El negro.
Pintalabios burdeos.
Helsinki.
Schopenhauer.
Las rosas amarillas y los gatos negros.
Me gusta desayunar mirando el Cantábrico.
No soporto que entren en mi habitación
Viviría de té y pasta italiana si fuese posible.
Tengo libretas y libretas donde exprimo la última gota de sangre
en versos, claro.
Poesía.
Bukowski.
Bernard Herman y Tim Burton.
Utilizo las mesas como piano invisible
A veces como lienzo pero me obligan a borrarlo.
He roto más lápices que veces me han roto el corazón.
No pocas.
No sé abrir puertas.
Vivo dependiente a ibuprofenos
Me han sacado tanta sangre que podría donar a diez individuos a la vez.
Está sonando Korzeniowski.
Escrito en francés todo suena mejor.
Vivo con las manos manchadas de carboncillo
Soy Celia.

jueves, 6 de agosto de 2015

Bebe un trago.

Bebe un trago de su cerveza y sigue hablando.

Y pasan los días,
las horas,
los minutos
mirándole a los ojos.

Podrían sonar mil violines de fondo, un Nocturno de Chopin, un solo de Muse
podría sonar cualquier música, yo seguiría embobada escuchándole hablar.

Vuelve a beber de su vaso,
sonríe y sigue hablando.

Esta hablando sobre cómo se fabrica esa cerveza tan cara que habíamos bebido antes,
podría estar horas escuchándole callada, aprendiendo de él.
Aprendiendo del guiño de sus cejas,

Están sonando violines a la vez que escribo,

Giro a la izquierda y están las rosas,
amarillas
que me regalaste

Las muertas guardadas entre las botellas de cerveza que bebimos en Vitoria

Termina su vaso de cerveza y se levanta
se acomoda su pañuelo negro y marcha.

Me quedo sentada viendo cómo va caminando alejándose

Y de repente se gira
me mira
sonríe
y me hace un gesto para que vaya a sus brazos

siempre entre ellos

entre ti

entre tu pecho.

domingo, 26 de julio de 2015

Vístete.

Levantarte,
el minuto antes de que salga el Sol.

Tirarte en el césped,
esperando que los pájaros se despierten.

Tantas metáforas, comparaciones, alegorías
tanto, para siempre referirse a una misma figura.
y puede sonar absurdo,
las millones de formas que adoptan tus pecas aquí,

en lo más profundo del pecho.

he hablado de constelaciones,
lluvia,
oscuridad,
las olas del mar.

Pero nunca de ti,
desnudo ante la poesía,
ante los versos que te he arrancado de la piel.

Y puede que nunca lo haga.

Que los te quiero pierden su magia.