Sí, seré muy pesada, muy idiota, muy infantil, pero si hay algo que jamás, pero jamás podré aguantar es que la gente se auto insulte, llamándose fea, gorda o cualquier otra cosa, ¿Pero sois imbéciles? Todos sois perfectos tal y como sois, porque sois únicos, nadie habrá igual que vosotros, ¿Para qué queréis cambiar? Para ser como los demás quieren que seáis, me da mucha pena la verdad. Al final seremos todos iguales y no habrá nadie único, todos prototipos de chicos y chicas perfectos, con cuerpazos y buenas delanteras, enserio ¿Qué os creéis que sois? Anda, dejaros de chorradas y sed como sois realmente, que sois perfectos.
martes, 6 de noviembre de 2012
Nada pasa por casualidad.
Y no sé porqué, pero ese sueño sigue y sigue y sigue en mi mente, jamás se va. Intento por todos los medios no pensar más en ello pero es imposible, puede conmigo. Ni dejar la mente en blanco, ni ponerme la música a tope, ni tocar el piano, ni dibujar ni nada, todo me hace pensar una y otra y otra y otra vez en lo mismo, en lo retrasada que fui dándote una oportunidad, creyendo que nada podría ir mal, ya ves, las cosas no son lo que parecen. Y esa imagen retumba en mi cabeza una y otra vez. Intento pensar que si hablo contigo podría volver a ser como antes, pero no, no voy a ser yo la que se arrastre para mejorar las cosas, tú acabaste conmigo y tú serás quien me levante.
Finales felices.
No creía en finales felices, tampoco en príncipes azules, ni si quiera en el amor a primera vista, pero ahora ya no sé ni qué pensar, las cosas al parecer no son lo que parecen. Sí, tal vez no sea perfecto, pero tampoco quiero que lo sea, por que la perfección está en cada defecto de las personas ¿Verdad o mentira? Somos una sociedad de enfermos de amor, que creemos que porque nos atraiga físicamente una persona ya es amor, pues no. Que sí, que tenemos quince años y que aún no sabemos lo que es el amor, pero por favor, intentemos diferenciar un poquito las cosas al menos, que seremos pequeños, pero no tontos.
Comienzo a pensar que esto tan sólo es un juego, vas pasando de nivel en nivel, cada vez más difícil, donde tan sólo hay obstáculos que superar y nada más. Ahora mismo estamos en un nivel, que nos cuesta superar, todo son problemas, más problemas y más problemas, que poco a poco tendremos que ir solucionando por nuestra patita nosotros solos. No nos van a ayudar siempre claro. pero ¿Y después de eso qué hay?
Sin un camino fijo, subidos a una cuerda floja.
Y no saber qué hacer, sin un camino fijo al que seguir y miles de desviaciones que poder coger. La única que quiero es aquella en el que el final estés tú y no que me separe de ti. Son miles de obstáculos que ponen frente a este camino, miles de trampas y de gente que quiere ver cómo caemos de esta cuerda floja. Y cuando por fin empezamos a pillar el truco a la vida, a saber sobrevivir sin problemas y sin que nadie nos desequilibre para caer justamente, en ese momento es cuando ya habremos muerto, pero ¿y después? Nadie lo sabe, prefiero no pensarlo, no es que me de miedo, simplemente no quiero pensar cuando comenzaré a pillar el sentido y la forma de vivir para así poder irme de aquí. No, no voy a ser como Becquer, que me quiera ir con sus huracanes y sus olas gigantes a la muerte como bien escribía en sus poemas, pero todos nos sentimos muy identificados con eso, pero no lo llevamos tan al extremo, si nosotros nos quejamos solamente por que un novio nos ha dejado, encima de que tenemos catorce años, y él muriéndose de amor, que a saber qué le pasó y simplemente lo expresa en sus poemas. Deberíamos, en vez de querer ser como las modelos, esas chicas objeto que solo las quieren por tener una buena delantera y trasera, podríamos fijarnos en gente como él.domingo, 4 de noviembre de 2012
rain.
¿A quién no le gusta cantar bajo la lluvia? ¿Y besarse bajo el agua? Pues ¿porqué estáis tan tristes cada vez que llueve? Seamos objetivos, la lluvia hace que todo huela a hierba mojada, es decir, olor a la felicidad. Que luego haga frío y nos podamos poner las cachuscas para poder meternos en todos los charcos y sentirnos los dueños del universo. poder ponernos nuestros ridículos y típicos gorros de lana que nuestras abus nos hacen con todo el cariño del mundo y dan un calor anormal. Venga, y ahora me repetís si queréis que no os gusta que llueva.
Adolescencia del siglo veintiuno.
Estamos cavando nuestra propia tumba, intentando esconder miles de secretos y a la vez contándoselos a gente que creemos que son amigos, pero ¿Quiénes lo son realmente? Ahora en vez de que nadie sepa anda, todo el mundo sabe hasta los más oscuros y escondidos secretos que solo en principio una persona sabía. Al fin y al cabo, ¿para qué lo contáis? Para ponernos a parir a las espaldas a las demás, en esto se basa la adolescencia del siglo veintiuno, gracias a todos por hacer de estos años algo más que un infierno.
¿Confiar?
Intentar confiar en que no pasará nada, que todo irá bien. Cosas que jamás quieres que nadie sepa, porque no te sientes orgullosa de ellas o simplemente preferirías olvidarlas, pero que cuando alguien las saca a la luz todo el mundo quiere enterarse, ¿no tenéis nada más que hacer? Dejad nuestras cosas oscuras tranquilas, a nadie le importa, solamente a las personas que la vivieron y ya. Ahora mismo solo podemos confiar en que nadie las pueda usar en nuestra contra, y que todo irá bien.
Llega por fin la meta.
Llegan las oscuras y frías tardes de otoño, la lluvia y el olor a hierba mojada, las bufandas y los guantes, los tacones cerrados y las medias de encaje. Llegan los domingos en la chimenea jugando al pocker, las horas y horas mirando como las gotas de lluvia van cayendo sigilosamente por las ventanas, y esos rayos de luz que atraviesan elegantemente el cielo. Se acabaron las tardes buscando una piscina donde poder bañarnos, tiradas en el césped de moreras o en las barcas del río Pisuerga. El fin del año se va acercando poco a poco, y como todos los años hacer recuento de todo lo pasado este año, pero ¿Qué diré yo del mío? Ha sido, en mi opinión el año con más cosas que contar de la historia, comenzando por un veintiséis de febrero y finalizando con un veinte de octubre, claramente todavía queda el veintidós de noviembre, pero es otra fecha muy distinta de las otras dos, pero eso claramente, se quedará en secreto. Un secreto a voces.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Fuego contra fuego.
Sí, puede ser que las cosas hayan cambiado, que ya no sean como eran antes, que las cosas ahora hacen más daño, una simple palabra nos puede hundir, y hacen falta muchas para subirnos el ego ¿Qué nos ha pasado? No sé, pero ahora parece ser un deporte olímpico hundir a los demás. Como un huracán que arrasa con todo, va quemando hasta el último buen recuerdo, hasta la última risa ¿y qué queda? Nada. Absolutamente nada. Podríamos parar con esto, pero no sabemos cómo. Combatir el fuego con más fuego. Al final acabaremos quemándonos todos, pero es lo único que se puede hacer ¿no?
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